Esta banda la descubrí hace poco es de Californiana, la rompen. Se llaman indigenous. Las influencias las tienen al toque de empezar a escucharlos, los 70 fueron esta distorsión a flor de combate y mixtura. Jimi Hendrix, presente, Steve Ray Vaughan y todos los King del blues. Me quiero ir al desierto. Aparecieron en 1998, sus integrantes provienen de una familia sioux. ES toda la información que poseo. Escuchen!!!
Finalmente quedamos en medio del bombardeo de la ciudad, humo negro por todas partes, vehículos dados vuelta y tanques de guerra... soldados. Escondidas, Andrea y yo, salimos del refugio. Aquel lugar era otra bomba de tiempo más. En medio de la noche corrimos hasta la orilla del río y cuerpo a tierra avanzamos, llegamos al puente; mientras íbamos caminando sobre él era peor la incertidumbre: al llegar al otro lado, no sabíamos si no estaría pasando lo mismo...
Cuando voy los domingos a trabajar, paso por una calle y en una casa veo a unos muchachos con la jarra de vino, con el musiquero a toda vela y eso que es un poco antes del mediodía y seguro que hasta las 18hs todavía quedan algunos. Esta mañana pase y sonaba este tema, un clásico del cuarteto cordobes del maestro del genero.
Me imaginaba escuchando este tema en una de esas fiestas, donde a una determinada hora, la madrugada marca la nostalgia. Una vez el Negro Alfredo en una fiesta que alguien hizo en el patio de su casa, cuando sonaba este tema me contó de la Magalí, es la mamá de un compañerito de su hijo; la conoció cuando lo iba a buscar a la escuela. La mina dejo al marido para irse a vivir con el Negro Alfredo, pero el Negro no va a dejar a su mujer. Tiene una amante,una mina que no le importa nada y lo espera pero el Negro Alfredo no se anima y no le promete más nada y la Magalí allí esta. El Negro Alfredo sabe que a mi me gusta el rock y me cuenta de los bailes de Jimenez como si me fuera familiar y yo lo siento así. Lo acompañe esa noche escuchando este tema, quedamos sentados uno al lado del otro, mirando corto hacia adelante pero con largo y espeso recuerdo...hacia atrás.
Una cocktelera que termino en una gran jugueteria de rock and roll. Tengo la cabeza un agite pero lo controlo, porque si no fuera por el rock, no sé de otro medicamento. ¿Que se le habrá cruzado en la cabeza a Rod Stwart cuando los llevo a Londres para abrir un concierto? Los New York Dolls, se acabaron todas las formas del rock que había en el momento: The Rolling Stones, The Stooges, se convirtieron en las estrellas del variete clandestino con la influencia de Marc Bolan. Ellos estereotiparon la imagen, tranvistieron la falsa moral. Como con amigo que hablando de los Babasonicos se refirió a ellos como "los villeros de Montecarlo".
Lo tenían todo y más, con este tema me iría con mi viejo auto a tomarme vacaciones de shocks, pero no iría a New York... tengo miedo de terminar abajo de la cama tomándome la cabeza o amarrada a una jarra de cerveza, o mejor aún: sumergiendo la cabeza dentro de ella.
No tengo muñecas bellas, sólo un poster de los New York Dolls sobre una repieza.
Parece una noche de escapes inocentes, como esos que uno comete cuando uno esta así: esperando la ocasión. No lo sé pero cuando alguien tiene una determinada edad, se atreve a cosas en las que tienen que funcionar y si es mujer con más razón, ya que observamos pasando desapercibido lo que observamos. Esos escapes se pueden dar hasta en el gesto más inocente, como escuchar a Dave Holland quintet y también en el andar por la calle y estar ocupándose hasta de cada paso, porque vamos hacia la realidad, entonces una se para en un kiosco y compra una revista que esta Miles Davis en la tapa. Esos escapes donde mantiene conversaciones con hombres que les gusta escuchar jazz y una se zarpa contra la presa para tener un aliado, y así intercambiar figuritas… quien se banca escuchar esos sonidos que marcan ese suspenso en el beat, pasar por esos laberintos psicodélicos en azul terciopelo, sin luz y con brillante oscuridad que enceguece. Ando con ganas de permitirme desafiar a quien se fascine con el esotérico sonido de los años posteriores a Kind of Blue. Quizás sea una especie de sadismo pero que frustrante seria todo si ese hombre desistiera de la charla. Buenas noches, sigo en compañía de Holland y en otras labores hasta que llegue una pausa y me doy a la fuga.
Si lloro es porque en el duelo siempre volvemos para atráS. Recuerdo el día en el que nació mi hija: me levanté con la certeza de que en unas horas, ella ya vería este mundo. Tomé un té y le dije a mi papá que ése era el día. Horas más tarde comenzaron las contracciones. Cuando ya eran continuas me duché, tomé un bolso y me fui a la Maternidad. El padre de mi hija me acompañó. El mío a la madrugada debía ir a un concurso de pesca. Me preparon para parir, atacada de dolor me llevaron a la sala de pre-parto… estaba bastante asustada. Mi padre me había contado que cuando nació mi hermano todo resultó un milagro: creían que había nacido muerto pero cuando lloró fue tan estridente que retumbó en toda la clínica. Cuando, dos años después, nació mi hermana, la vida de mi madre corría peligro y los médicos le dieron a elegir entre la vida de la niña o la madre. Él opto por la segunda. Sin embargo, las dos sobrevivieron.
Mi hija nació a las 6:15 de la mañana, de parto normal. El padre de mi hija se fue a las 11:00 de la mañana y yo me quedé sola en la habitación hasta la hora de visitas. Mi padre llego a las 17:30, entró a la habitación y se le quebró la voz al vernos a las dos. Se enamoró de mi hija.
¿Por qué, entonces, su impostergable concurso de pesca? Porque sí, porque sabía que este parto iba a salir bien, porque él tenia siempre certezas para conmigo.
Ahora escucho Soul Rebel, de los Wailers, y sin porro me hace llorar, me hace acordar a mi viejo cuando me veía jugando con una muñeca negra de trapo que le había comprado a una mujer en Jamaica y me contaba conmovido lo que había visto.
A mi me conmueve aún, y creo que siempre será así, el hecho de haber visto aún sus ganas de vivir sabiendo que ya estaba el final a pocas horas, clamando por su madre y diciéndome que yo era fuerte.
Hay canciones que me hacen recordar. Me hacen llorar y reír.