domingo, 3 de noviembre de 2013

ponele el adornito que quieras

Pensaba que a veces lo cursi es un gran disfraz que disipa, evapora estados de emoción nostálgica... no sé.  
A veces los encuentros son unos laberintos lisérgicos, ponele el adornito que te parezca. Digo de esa entrada donde se te presenta la situación, en la que estas en medio de una conversación con un "otro", donde el momento es agradable.

     Después seguís haciendo la tuya, vas, venís; en fin todo normal.  Al tiempo otra ocasión fortuita te encontras con ese "otro" y de nuevo una conversación y la sensación agradable y después cuando te despedís, te vas pensando que buen "chango" este. Y a cada tanto tenes noticias del "chango" que te alegran, raro, pero buena onda. Y un día cuando te despertas y lo ves al lado tuyo, te acordaste que la noche anterior habías experimentado uno de los momentos mas agradables y sensibles... con ese otro que esta a tu lado y toman jugo de naranja cuando recién se levantan.

Se te hacen globitos en la sangre de la bronca que ejerce saber que de ese "Hola, que bueno verte" ya no será; ni tampoco escuchar la risa, sentir una cadena de chistes, etc.
 Como cuando era antes de la ceremonia donde tomábamos jugo de naranja: un momento agradable... pero se nos ocurrió alargarlos, pintando mates, cenas, tardes y noches. Algún té o café.